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miércoles, 19 de marzo de 2025
jueves, 27 de febrero de 2025
Continúa la circulación invertida en el Atlántico incluso en condiciones climáticas extremas
El estudio "Continued Atlantic overturning circulation even under climate extremes" analiza el futuro de la Circulación Meridional de Vuelco del Atlántico (AMOC), un sistema oceánico crucial para la regulación del clima global. Su debilitamiento podría generar profundas repercusiones en los patrones climáticos, impactando los ecosistemas marinos y las condiciones meteorológicas a nivel mundial. El AMOC es fundamental en el transporte de calor desde los trópicos hacia el Atlántico Norte, influyendo directamente en las temperaturas de Europa y en la estabilidad climática global. Su colapso podría desencadenar un enfriamiento severo en el hemisferio norte y un incremento en las precipitaciones en el hemisferio sur, alterando las corrientes oceánicas que sustentan la biodiversidad marina y afectando la capacidad del océano para absorber carbono.El estudio evidencia que, aunque el AMOC se debilitará debido al aumento de gases de efecto invernadero y el derretimiento del hielo en Groenlandia, es poco probable que colapse completamente en este siglo. No obstante, este debilitamiento conllevaría cambios significativos en los patrones de lluvia, afectando la agricultura y la disponibilidad de agua en diversas regiones. Un hallazgo relevante es la posible aparición de la Circulación Meridional de Vuelco del Pacífico (PMOC), que podría compensar en parte la pérdida de intensidad del AMOC, evitando su colapso total. Sin embargo, este fenómeno implicaría una redistribución del calor oceánico con efectos aún inciertos sobre el equilibrio climático global.
Los cambios en la circulación oceánica pueden generar un aumento del nivel del mar, especialmente en la costa este de Estados Unidos y en Europa, aumentando la vulnerabilidad de ciudades costeras. Además, se prevé una intensificación de fenómenos extremos como huracanes, olas de calor y sequías prolongadas, lo que afectaría la estabilidad socioeconómica de varias regiones. En conclusión, el AMOC sigue siendo una pieza fundamental del sistema climático terrestre y, aunque no colapsará en el corto plazo, su debilitamiento traerá cambios profundos en el clima global. Es imperativo mejorar las proyecciones climáticas y fortalecer estrategias de adaptación para mitigar los impactos en ecosistemas y comunidades vulnerables. https://lnkd.in/eBsPBHxs
jueves, 20 de febrero de 2025
"Todos estamos en esto juntos"
El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) presenta en su Informe Anual 2024 un balance de avances y desafíos en la lucha contra la triple crisis planetaria: cambio climático, pérdida de biodiversidad y contaminación. Aunque se lograron acuerdos clave en foros internacionales, persisten barreras en la implementación y financiamiento de soluciones ambientales urgentes.
En la COP16 sobre biodiversidad en Colombia,
se reconoció el rol de las comunidades indígenas en la conservación y se avanzó
en el reparto de beneficios por información genética digital, aunque el
financiamiento y la supervisión quedaron pendientes para 2025. En la COP29
sobre cambio climático en Azerbaiyán, se establecieron estándares para el
mercado de carbono y se prometió triplicar la financiación climática para
países en desarrollo, aunque insuficiente. La conferencia sobre contaminación
plástica en Corea del Sur logró consenso en 29 de 32 artículos de un tratado
global, sin llegar a un acuerdo final.
El Emissions Gap Report 2024 evidenció que es imprescindible reducir en
un 42% las emisiones de gases de efecto invernadero para 2030, evitando un
aumento de temperatura de hasta 3.1°C. El Adaptation Gap Report
2024 destacó la necesidad urgente de aumentar la inversión en adaptación
climática. PNUMA también impulsó la eliminación de hidrofluorocarbonos bajo la
Enmienda de Kigali y respaldó el Pacto Mundial sobre el Metano,
con el objetivo de reducir sus emisiones en un 30% para 2030.
En biodiversidad, PNUMA apoyó a 70 países en
la implementación del Marco Global de Biodiversidad
Kunming-Montreal.
Sin embargo, solo el 18% de la tierra y el 8% de los océanos están protegidos,
lejos del objetivo del 30% para 2030. Se destinaron USD 80 millones a la Gran Muralla Verde en
África y USD 12 mil millones al Plan de Acción de Riad
para la restauración de tierras áridas.
PNUMA también impulsó regulaciones contra
plásticos de un solo uso en 30 países, monitoreó 1,066 fugas de metano con
satélites y promovió inversiones sostenibles por USD 555 mil millones.
A pesar de estos esfuerzos, el informe subraya que el planeta sigue en una
trayectoria insostenible, exigiendo una acción global inmediata en mitigación y
adaptación climática.